La importancia de saber gestionar la farmacia

En el artículo de hoy queremos hacer una reflexión acerca de la importancia de una buena gestión de la oficina de farmacia para incrementar sus beneficios y mejorar la calidad de la atención al cliente, pues, al fin y al cabo, esos  son los  objetivos últimos que todos los farmacéuticos perseguimos.

El “modo de llevar” las farmacias ha dado un enorme vuelco  desde los años 70-80 del siglo pasado hasta nuestros días. En aquellos años, los beneficios de las oficinas de farmacia venían dados “por sí solos”, sin necesitar, por parte del farmacéutico titular, ningún tipo de seguimiento específico. El porcentaje de beneficio era tan alto que, en la práctica, el titular se limitaba a dispensar la medicación prescrita por los facultativos y en ocasiones, dependiendo de la ubicación y tipo de farmacia, aconsejar algún que otro producto de parafarmacia.

Todo esto cambia con la llegada del nuevo siglo y, fundamentalmente, con la aparición de la crisis financiera del 2007. Momento en que las administraciones se ven en la necesidad de ajustar gastos disminuyendo, entre otros, los  llamados “gastos del bienestar social”; es decir, todos aquellos relacionados con infraestructuras, sanidad, enseñanza y atención social. Empiezan entonces a introducirse conceptos, luego hechos realidad, como los de“prescripción por principios activos”,  “subasta de medicamentos”, “compartimentar el aporte de los usuarios” y un largo etcétera cuyo objetivo final es disminuir el gasto. Incluso antes de estos hechos,  los beneficios de las oficinas de farmacia se habían ido reduciendo también por una bajada – acordada por la administración y los fabricantes – de los fármacos, sobre todo los acogidos a convenios con los servicios públicos.

Es en este contexto cuando se generaliza el concepto de Gestión de Farmacia, entendido como la forma más eficaz y eficiente de dirigir una oficina de farmacia. En la sociedad actual, El papel del farmacéutico ha tenido que evolucionar inevitablemente al concatenarse todas las circunstancias enumeradas anteriormente, y producirse, además, un  cambio significativo en los hábitos de compra y en las necesidades de los clientes. Se ha convertido, no solo en un agente de salud, proporcionándonos los medicamentos que nos prescribe el facultativo y aconsejándonos sobre su uso,  sino que ha dado un paso más allá para mejorar y adaptarse al nuevo entorno, convirtiéndose  en un administrador y gerente de su farmacia. No se renuncia a la labor asistencial,  que mejora con el concepto de atención farmacéutica, (importantísimo avance en la labor sanitaria de aconsejar, enseñar y cuidar al cliente/paciente), sino que aparece con similar importancia, la labor empresarial y económica del farmacéutico, es decir la Gestión de la oficina de farmacia como una empresa que es. Sin ella,  la farmacia aparece fuera de control,  con un profesional  desconocedor  de la realidad de su  negocio.

De esta manera, se le ha dado una gran proyección a los  productos de Parafarmacia, apostando por  ellos, y  por una formación más amplia y especializada de todo el equipo de la farmacia en este tema. Antes acudíamos a tiendas especializadas para comprar productos capilares o cosméticos, y ahora, nuestro farmacéutico de siempre, cuenta con un equipo profesional, para poder asesorarnos en estos, y otros muchos aspectos.  En definitiva, se  han  incluido dos variables importantes en su sector, como  son la Especialización y  la Diferenciación: dos premisas, con las que poder competir con franquicias, venta “on line” y grandes superficies; Sectores dispuestos a “tirar” los precios con tal de hacerse con una cuota de mercado.

En definitiva, la actual figura del farmacéutico, está obligada, a saber Gestionar su Farmacia, a ejercer de Empresario, porque ahí está la clave para que continue siendo un sector rentable y que perdure en el tiempo.

Saber gestionar una farmacia, implica el control  de cada una de las áreas que la componen. Una buena gestión del Personal, del Stock, del Espacio, del Marketing, y un conocimiento de las Redes Sociales es fundamental si queremos estar al día y competir en un mercado que cada vez es más agresivo. El farmacéutico debe tener clara su Estrategia Empresarial, tener claro su Plan de Negocio, anticipándose a un futuro incierto que sin duda cambiará su situación.

Para gestionar bien las farmacias hay que abarcar las siguientes áreas:

  1. Equipo de Trabajo: las personas que lo integran deben estar motivadas y formadas, entender que cada cliente que llega, tiene una necesidad que deben atender de forma prioritaria, ya que la satisfacción del mismo redunda en su propio beneficio. La labor de dirigir al equipo es, posiblemente, una de las actividades más complejas para el titular de la oficina de farmacia, que debe aplicarse en ello y formarse en algo que, por ahora, no se enseña en la facultad. Un equipo bien dirigido es un equipo bien avenido.
  2. Organización interna de la farmacia: El Control del stock y la realización de una buena  gestión de compras son importantísimas para la consecución de una buena Rentabilidad de la farmacia, ya que ésta depende de la rotación del stock y del margen de los productos.
  3. Marketing y Merchandising aplicados a la farmacia: Siempre debe ir  dirigido a las necesidades de nuestros clientes. El cliente se convierte en el epicentro del sistema y nada más entrar en nuestra farmacia, debe notar  diferencias con respecto a la farmacia tradicional.
  4. Finanzas y la Fiscalidad: La rentabilidad es condición “sine quanon” para la propia supervivencia de la oficina de farmacia, y esa rentabilidad hay que aprender a medirla –por los diferentes ratios que se prefieran – de forma programada y continua. El análisis financiero es, igualmente, indispensable para el conocimiento de la realidad económica de nuestra empresa y ver en qué situación se encuentra. Esta será la única manera de valorar la salud económica de la farmacia y su viabilidad; y lo que nos permite tomar medidas innovadoras y correctoras en caso de necesidad.

 

En definitiva,la Gestión de Farmacia te permite conocer las necesidades de  tu negocio, valorar las necesidades de los clientes, adecuar la oferta a la demanda existente, marcar objetivos medibles orientados al cliente , y en definitiva,modernizar y mejorar tu actividad empresarial de forma que la salud financiera quede perfectamente marcada y el equipo adecuadamente dirigido.

Para todo ello se necesita la formación de los profesionales de las oficinas de farmacia y, en no pocas ocasiones, el asesoramiento de empresas especializadas en Gestión Farmacéutica que nos orienten en esta importantísima faceta del negocio que hay que reconocer compleja para los no iniciados.

Así  que te recomiendo, te pares un momento a  pensar en qué quieres convertir tu farmacia  en un futuro no muy lejano , te pongas las pilas y empieces a poner en marcha tu proyecto de negocio, hasta conseguir  llevarlo a buen puerto.

 

 

Ascensión Araceli López Mira

 Dpto. Gestión de Farmacia

 



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